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QUE SON
LOS ROOTKITS
Rootkit es un conjunto de
herramientas usadas frecuentemente por los intrusos informáticos
o crackers que consiguen acceder ilícitamente a un sistema
informático. Estas herramientas sirven para esconder los
procesos y archivos que permiten al intruso mantener el acceso
al sistema, a menudo con fines maliciosos. Hay rootkits para una
amplia variedad de sistemas operativos, como Linux, Solaris o
Microsoft Windows. Por ejemplo, el rootkit puede esconder una
aplicación que lance una consola cada vez que el atacante se
conecte al sistema a través de un determinado puerto. Los
rootkits del kernel o núcleo pueden contener funcionalidades
similares.
Un backdoor puede permitir también que los procesos lanzados por
un usuario sin privilegios de administrador ejecuten algunas
funcionalidades reservadas únicamente al superusuario. Todo tipo
de herramientas útiles para obtener información de forma ilícita
pueden ser ocultadas mediante rootkits
¿Cuales son sus objetivos?
Tratan de encubrir a otros procesos que están llevando a cabo
acciones maliciosas en el sistema. Por ejemplo, si en el sistema
hay una puerta trasera para llevar a cabo tareas de espionaje,
el rootkit ocultará los puertos abiertos que delaten la
comunicación; o si hay un sistema para enviar spam, ocultará la
actividad del sistema de correo.
Los rootkits, al estar diseñados para pasar desapercibidos, no
pueden ser detectados. Si un usuario intenta analizar el sistema
para ver qué procesos están ejecutándose, el rootkit mostrará
información falsa, mostrando todos los procesos excepto él mismo
y los que está ocultando.
O si se intenta ver un listado de los ficheros de un sistema, el
rootkit hará que se muestre esa información pero ocultando la
existencia del propio fichero del rootkit y de los procesos que
esconde.
Cuando el antivirus hagan una llamada al sistema operativo para
comprobar qué ficheros hay, o cuando intente averiguar qué
procesos están en ejecución, el rootkit falseará los datos y el
antivirus no podrá recibir la información correcta para llevar a
cabo la desinfección del sistema.
¿Cómo prevenirnos?
Es necesario un sistema que vigile no únicamente la actividad de
los archivos en el disco, sino que vaya más allá. En lugar de
analizar los archivos byte a byte, debe vigilarse lo que hacen
al ejecutarse.
Un rootkit necesita llevar a cabo algunas tareas que se podrían
considerar “típicas”, como adquirir derechos de root, modificar
llamadas básicas al sistema operativo, falsear sistemas de
reporte de datos del sistema… Todas estas tareas, una a una,
entrañan poco peligro. Pero todas ellas, juntas y en el mismo
momento, llevadas a cabo por el mismo programa, proporcionan
información clara de que algo extraño está pasando en la
computadora. Si las soluciones antivirus fracasan
definitivamente a la hora de detectar un rootkit, las nuevas
tecnologías de detección de amenazas por comportamiento tienen
su mejor prueba de eficacia en la detección y bloqueo de
rootkits. Estas tecnologías no basan su funcionamiento en
condicionantes previamente aprendidos sobre patrones cerrados de
identificación de amenazas. Su éxito se basa en la investigación
inteligente y automática de la situación de un proceso en una
computadora.
Cuando una serie de acciones se llevan a cabo sobre el sistema y
todas ellas (o, al menos, alguna) pueden suponer un riesgo para
la integridad de la información o el correcto funcionamiento de
la máquina, se evalúan una serie de factores que sirven para
calificar la peligrosidad de esa tarea. Por ejemplo, que un
proceso quiera tomar derechos de administración en un sistema
puede ser más o menos habitual. Y tiene un cierto riesgo, sin
duda, pero no hay que alertar por ello. Un simple instalador
para un juego puede necesitar tener derechos de administrador
para poder llevar a cabo las modificaciones necesarias y poder
ejecutarse correctamente.
O por ejemplo, es posible que un determinado proceso deba
permanecer oculto, ya que no existe posibilidad de interacción,
o que un determinado proceso abra un puerto en concreto para
comunicarse, o que registre pulsaciones de teclas. Pero todas
esas características juntas hacen que el proceso se pueda
considerar como una amenaza y sea necesario un análisis en
profundidad para poder autorizar la ejecución de manera segura.
Una vez infectado, ¿qué
hacer?
A pesar de lo que viene diciéndose, los rootkits pueden
eliminarse (aunque no tan fácilmente). Estos programas se
autoprotegen escondiéndose y evitando que ningún otro proceso
(como un antivirus) pueda detectarlos. Pero para que ese proceso
pueda ocultarse, debe estar en funcionamiento y activado en
memoria.
La mejor manera de evitar que el proceso entre en acción, es
evitar el arranque del sistema operativo en el disco en el que
se encuentra el rootkit, utilizando un disco diferente al del
sistema infectado; como puede ser un CD. Así, si el rootkit es
conocido, podrá eliminarse.
Sin embargo, si el rootkit no es conocido (es decir, que ha sido
desarrollado específicamente para un sistema en concreto),
cualquier antivirus fracasará. En este caso, el problema
informático es casi el menos importante: hay una persona que,
intencionadamente, quiere hacer daño a su empresa y se ha
molestado en entrar en el sistema para perjudicarle.
Team
InfoSpyware.com
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