Si tu Facebook manda enlaces o publica cosas que no hiciste, no conviene llamarlo automáticamente «virus». Puede haber una sesión robada, una aplicación con permisos, una extensión del navegador o malware en el equipo. Empezá por recuperar el control y después buscá la causa.
Primero, protegé la cuenta desde un equipo confiable
Entrá escribiendo la dirección de Facebook, sin seguir el enlace del mensaje sospechoso. Si perdiste acceso, usá el flujo oficial de recuperación de una cuenta comprometida. Los pasos que ofrece Meta pueden variar según tu sesión y la información disponible. No pagues a un supuesto recuperador ni le entregues un código de verificación.
- Revisá correo y recuperación. Comprobá que el correo y el teléfono vinculados sean tuyos. Protegé también ese correo: de poco sirve cambiar la clave de Facebook si alguien puede restablecerla desde tu bandeja.
- Cambiá la contraseña. Usá una única y larga. Si repetías la anterior en otros servicios, cambiala allí también, empezando por los importantes.
- Revisá las sesiones. Desde la configuración de seguridad, buscá dónde está iniciada la sesión y cerrá accesos desconocidos. Cambiar la contraseña no es una prueba de que toda sesión robada haya quedado invalidada.
- Activá MFA. Configurá la verificación en dos pasos y guardá los recovery codes por separado. Nunca apruebes una petición que no iniciaste.
Después, separá permisos de infección
Revisá las aplicaciones y sitios conectados con tu cuenta. Retirá permisos que no reconocés o ya no necesitás, comprobando antes si dependés de alguno para trabajar. Un servicio autorizado puede realizar acciones sin que eso implique un virus instalado en Windows o macOS.
En el navegador, revisá las extensiones instaladas y sus permisos. Sacá las que no usás o cuyo origen no podés justificar. Que una ventana diga «Facebook necesita una actualización» no significa que venga de Meta. Las actualizaciones del navegador se comprueban desde el propio navegador.
Si ejecutaste una descarga, revisá el equipo
Conservá el nombre del archivo, su origen y la hora aproximada. Ejecutá un análisis con tu protección actual o una segunda opinión on-demand reconocida, como Malwarebytes, obtenida desde su fuente oficial. No instales varias protecciones residentes a la vez como solución rápida. Un análisis limpio no demuestra que no se hayan robado cookies o credenciales.
Si administrás páginas o publicidad, revisá además permisos de administración, publicaciones programadas y cambios que no hiciste. Si hay cargos desconocidos, usá los canales oficiales de soporte y de tu entidad de pago. No compartas capturas con documentos o datos de facturación completos en público.
Cómo comprobar que recuperaste el control
- No aparecen nuevos accesos o publicaciones que no reconocés.
- Los datos de recuperación y el segundo factor son tuyos.
- Revisaste las sesiones, aplicaciones conectadas y extensiones.
- Protegiste el correo y las cuentas donde repetías la contraseña.
Si siguen las dudas, abrí tu caso en ForoSpyware. Contá qué observaste y qué cambiaste, sin pegar contraseñas, cookies ni códigos. Para informes técnicos, revisá cómo compartir reportes de forma legible. No ejecutes scripts de limpieza preparados para otra persona.
