Un troyano bancario busca accesos y autorizaciones para cometer fraude. Puede capturar datos, alterar lo que ve o facilitar control remoto. Una página bancaria falsa, en cambio, puede robarle sin instalar nada.
Qué puede robar o manipular
- Credenciales: usuario, contraseña y datos de acceso.
- Sesiones: cookies o tokens que evitan repetir el login.
- Operaciones: destinatarios, importes o pantallas de confirmación, según la variante.
- Autorizaciones: códigos o aprobaciones que la persona entrega bajo un engaño.
La señal para cortar la conversación
Un supuesto empleado pide compartir pantalla, instalar soporte remoto o transferir a una «cuenta segura». Corte el contacto y llame al banco desde su app, tarjeta o documentación conocida. El nombre del remitente y el identificador de llamada pueden falsificarse.
Si ya entregó datos o autorizó algo
- Contacte al banco desde otro dispositivo. Explique qué se compartió y qué operación se aprobó; pida revisar y bloquear lo afectado.
- Guarde las pruebas. Conserve mensajes, hora y comprobantes, sin publicarlos.
- Proteja el correo. Cambie la clave expuesta, revise recuperación y revoque sesiones y aplicaciones desconocidas.
- Aísle el equipo sospechoso. Si ejecutó un archivo o permitió control remoto, desconecte la red y siga nuestra guía de análisis antes de volver a operar.
Limpiar el equipo no recupera el dinero
La revisión con Malwarebytes atiende al dispositivo; el banco debe intervenir en cuentas y movimientos. Si hace falta diagnóstico manual de Windows, use FRST con ayuda del foro y una fixlist individual. No comparta datos bancarios en los reportes públicos.
También puede consultar los otros tipos de troyanos.
